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Energía ancestral del Valle del Hilo de la Vida

El Valle del Hilo de la Vida se encuentra en el Departamento de Lavalleja, en el kilómetro 346 de la ruta Panorámica (número 12). Está a solo tres km de la ciudad de  Minas y a 75 kilómetros de Punta del Este. Para llegar hasta el valle hay que recorrer 5 kilómetros desde la ruta por un camino vecinal, tomando un desvío señalizado.

En este paseo se puede visitar el Cerro Negro, el valle y una vertiente. La naciente de este curso de agua se conoce como “el hilo de la vida”, y de allí proviene el nombre del establecimiento. Para ingresar al predio y coordinar las visitas te debes comunicar al celular (598)099663084.

La única modalidad de visita es con un guía del lugar. En el valle está el parador La Madriguera, donde se brinda información sobre el sitio, y desde donde parten las excursiones y se procede al ascenso del cerro. No se puede llevar mate, bebidas, ni alimento. El recorrido dura entre una hora, y una hora y media.

Lo que los excursionistas van a poder observar en el ascenso al Cerro Negro es algo muy especial. Sobre la ladera noroeste se distribuyen cantidad (casi noventa) de montículos formados con piedras, orientados todos hacia el poniente. Algunos miden casi tres metros de altura. Están formados por piedra laja, chatas, pequeñas, puestas sin material que las una, unas sobre otras, y que sin embargo forman parte de una estructura que se mantuvo en pie por más de mil años.

Estas singulares y misteriosas formaciones también se pueden encontrar en otros tres sitios del Departamento de Lavalleja. En todos estos lugares se distinguen características comunes: todas las formaciones se orientan al poniente y están en la cercanía de una vertiente. Pero lo que resulta más singular aún, es que las cuatro zonas están dispuestas de tal manera que desde el cielo se puede ver cómo forman una cruz.

Los territorios de los departamentos de Salto, Artigas, Rocha y Tacuarembó también están salpicados de estas construcciones, similares a las que encontramos en las Sierras de Minas. Lo que se sabe sobre su origen es que fueron construidos por el hombre hace más de mil años, pero no se conoce el pueblo que los creó, ni cuál era su función. Se especula que fueron construidas por Charrúas o Genoas, para prácticas espirituales, pero en realidad poco se sabe.

Se espera que realicen estudios arqueológicos para responder las interrogantes que hay en torno a los montículos y para conocer más sobre estos ancestros indígenas. Hay documentación que evidencia que ya se conocía la existencia de estas formaciones hace doscientos años.

Una de las teorías más extendidas es la que afirma que se trata de vórtices de energía, usados en ceremonias religiosas por los indígenas. Esta creencia es alimentada por la energía especial que se siente en el lugar. Allí no funcionan los GPS y cualquier péndulo que se ponga cerca de uno de los montículos se mueve más de lo común. Ésta es una de las tantas experiencias que los propietarios del lugar invitan a vivir.

Una vez que hayas disfrutado de este singular paseo, puedes descansar en el parador La Madriguera para desayunar o almorzar (previa reserva). El parador dispone además de baños con ducha y oficia de tienda de recuerdos. Próximamente funcionará como alojamiento y se estarán brindando servicios de spa.

Fuente: www.todouruguay.net